Jaula como entorno de seguridad


camitaperros

 

 

En diversas ocasiones he oído la recomendación del uso del transportín o jaula en casa, puesto que es “un entorno de seguridad para el perro” y que es perfecto para dejar al perro solo en casa, o para encerrarlo cuando suenen petardos. Analicemos esta cuestión. 
 

 

 

En la naturaleza, el perro viviría en una madriguera. Una madriguera es un entorno pequeño, oscuro y acogedor donde las hembras paren a sus cachorros, los amantan y cuando tienen la edad de salir a explorar el mundo, salen poco a poco guiándose de los pasos de su madre. Imagino que debido a este hecho “alguien” ha debido suponer que una jaula o  transportín podría ser un entorno seguro. Quienes apuestan por ésta teoría, recomiendan primero la habituación al transportin, y yo me pregunto… que clase de entorno seguro es si primero tienes que preparar a tu perro para que no odie estar encerrado ahí? Desde mi punto de vista, un transportín o jaula no es un entorno seguro a priori, ni aunque le pongas cortinitas y cojincitos.

 

 

En defensa del trasnportín o jaula, diré que una vez realizada la habituación el perro aprende a tolerar estar dentro, y esto es muy práctico para llevarlos en coche, hacerlos esperar en las exhibiciones caninas  o competiciones de agility y, si al perro le gusta dormir dentro a la larga, es un buen sitio para descansar a ratitos. No es recomendable su uso para trabajar la ansiedad por separación, si un perro llora porque está solo en casa, llorará igual si está solo en casa dentro de una jaula. Y me diréis: “si lo dejas ladrar tres horas sin abrirlo al final deja de ladrar” claro, porque el perro entra en indefensión.

 

 

Otro factor a tener en cuenta en el “entorno de seguridad” es que el perro ya te informa en qué lugares de casa se siente más seguro. Puede ser en el lavabo, puede ser en la cocina, puede ser en un armario. Ahí sí tiene lógica prepárale una “madriguera” para episodios de miedo como cuando suenan petardos, y no importa que sea un transportín siempre y cuando la puerta esté abierta.

 

 

Propongo huir de soluciones milagrosas que te recomiendan veterinarios y tiendas, previo pago de aparatitos que casualmente tienen a la venta en su establecimiento.  Y apuesto por recurrir a un educador ante un problema de conducta.

 

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