UN CACHORRO EN CASA


CACHORRO

 

A menudo la llegada de un nuevo cachorrito a nuestra casa es motivo de alegría, son tan pequeñitos y tan graciosos que dan ganas de achucharlo todo el rato; lo cogemos en brazos, jugamos con él, invitamos a gente a casa para que lo vean, le damos grandes paseos para cansarlo, pero…¿es lo que él necesita?

Antes de la llegada del perrito, debemos preparar la casa “a prueba de cachorros” de tal modo que las habitaciones en las que le permitamos la entrada sean seguras para él. Todo lo que el cachorro tenga a su alcance tiene riesgo de ser mordido: enchufes, objetos de papeleras, plantas, alfombras etc. Así que eliminemos todo aquello que sea un peligro para el perrito si lo muerde, o todo aquello que no queramos que rompa. Es más aconsejable hacerlo así a enfadarse con él porque rompe algo, al fin y al cabo es un bebé todavía, y no debemos exigirle más de lo que su mente infantil puede ofrecernos.

¡¡¡ Vamos a buscar al cachorro!!!

El viaje del cachorro a casa puede ser muy estresante si no lo hacemos correctamente, debe ser lo más agradable posible para él. Si viajamos en coche es conveniente que el perro no mire por la ventanilla para que no se maree, y tenemos que evitar ruidos excesivos como poner música o llevar el coche muy revolucionado. Debemos ofrecerle un viaje lo más tranquilo posible.

Los primeros días de la llegada a casa, el cachorro se siente desorientado. Debemos ponernos en su lugar, lo hemos alejado de todo lo que le era familiar, de su madre, de su entorno… del único mundo que había conocido en su corta vida. El perrito está desconsolado porque aunque evidentemente le daremos la mejor vida posible, él todavía no lo sabe. Nada más llegar a casa debemos mantenerlo en un sitio tranquilo, brindándole compañía siempre que nos sea posible. Necesita esta calma y compañía para poder irse adaptando, ya dejaremos los aprendizajes y las visitas para cuando él se sienta más seguro. Poco a poco el perrito se irá sintiendo cómodo con su nueva vida y le iremos enseñando lugares nuevos, gente… pero siempre debe ser un proceso lento, los cambios bruscos en el mundo canino producen estrés y ansiedad.

Es un bebé en un entorno desconocido lleno de nuevos estímulos, debemos tener paciencia con él y respetar el proceso de adaptación, ya que de las vivencias que tenga en esta etapa dependerá que llegue a ser un adulto equilibrado.

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