Nuk

Adoptamos a Nuk con tres semanas, lo separaron muy pronto de su mamá así que desde pequeñito ha sido un perro muy miedoso tanto con perros como con personas y a nosotros nos resultaba muy difícil entender qué le sucedía en cada momento y encontrar la manera de ayudarlo.
Los paseos con Nuk eran batallas constantes, cada vez que se cruzaba con un perro se ponía a ladrar como un loco y no había manera de sacarlo de ese estado, lo mismo sucedía si le decía algo alguna persona o intentaban tocarlo. Nuk iba por la calle pendiente de todo lo que se movía por si podía suponer una amenaza tanto para él como para nosotros, no era el típico perro que va husmeando por la calle y descubriendo cosas nuevas con su olfato ni conociendo a nuevos amiguitos. Él se limitaba a tirar hacia el parque y hacia a casa que eran sus lugares seguros, tenía tanto miedo que ni siquiera levantaba la pata para hacer pipí con casi un año y medio…

Creíamos que Nuk no podía seguir así, lo pasaba realmente mal y no queríamos ni pensar en darlo a otra persona, así que nos pusimos en contacto con varios educadores antes de conocer a Sonia, pero las pautas que nos daban tan solo servían para alejarnos más de él y que dejara de confiar en nosotros.

Conocimos a Sonia por casualidad, un día pasábamos por al lado de su tienda y vimos que también ofrecían servicios de educación, así que decidimos entrar a preguntar. Si habéis contactado alguna vez con algún educador, sabréis que normalmente te ofrecen un precio cerrado de unas diez sesiones sin ni siquiera saber si tu perro va a necesitar más o menos sesiones. Una de las cosas que nos gustó de Sonia fue que ella no te ofrece un precio cerrado, tan solo pagas las sesiones que necesitas y sobre la marcha, si en la tercera sesión tus problemas estan solucionados, ya has acabado con la educación de tu perro.

A partir de entonces empezamos a trabajar con ella, y grácias a sus pautas conseguimos que poco a poco los paseos fueran cada vez más agradables y Nuk fuera ganando confianza en él mismo y en nosotros. Ahora durante los paseos no hay olor que se le escape, ya levanta la patita y más aún empieza a tener interés por otros perritos. Aún nos falta tiempo para que acabe de perder todo su miedo pero la mejora es muy notable y sabemos que algún día lo conseguiremos.
Así que como podéis intuir es una educadora muy recomendable.

Tan solo un último apunte: para aquellos escépticos que os habéis planteado alguna vez tirar la toalla deciros que cualquier “problema” por complicado que parezca puede solucionarse, tan solo hace falta querer hacerlo y encontrar a la persona adecuada para que nos ayude.

Os dejamos una foto de Nuk para que veáis lo feliz que és ahora.

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