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Thulu

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Adoptamos a Thulu con dos meses y cuando llegó a 8 meses era un auténtico diablillo: todo era pasado por la boca del cachorrete, cables y paredes incluidas, destrozaba todo a su paso, no podíamos dejarlo solo en casa y cuando lo hacíamos sabíamos que al llegar a casa lo primero que haríamos sería limpiar los destrozos…. la situación era insostenible No sabíamos qué habíamos hecho mal, impotentes de no saber qué hacer. En unos meses pasamos de no entender cómo afrontar el problema a entender a nuestro perrete, a saber comunicarnos con él, entender qué le pasaba y corregir una situación para nosotros muy conflictiva. Ahora es un amor de perro, cariñoso, atento paciente como una madre y tranquilo. El agradecimiento que siento por hacerlo posible es infinito, no hay palabras para expresar hasta qué punto nos ayudaste.
Hace poco ampliamos la familia con nuestro hijo Víctor y es una “mami” con él, por las noches va a verle y le acompaña a todas partes, amigos inseparables.
MUCHÍSIMAS GRACIAS POR HACERLO POSIBLE!!

Shira y Yara

 

 

 

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“La verdad es que nos encanto tu visita por que en una hora nos cambiaste la forma de ver las cosas radicalmente.
Su “problema” era que cada vez que pasaba por al lado mi otra perra que es una pitbull, Shira le gruñia y a veces incluso se tiraba a morder,y no sabíamos como reaccionar en ese momento y la castigábamos, pero lo que nosotros no veíamos es que el problema era que Yara (la pitbull) queria jugar todo el rato y que Shira le señalaba que no quería. La verdad que a la que me di cuenta e hicimos lo que nos dijo Sonia en cuestion de 1 semana se notaban los cambios y fue bastante facil las tareas que nos puso. Ahora se han acabado los gruñidos y las mordidas.
ME ENCANTO PORQUE AHORA ESTOY TRANQUILO.
GRAACIAS!!

V

la foto (11)

Nuestra pequeña y movida historia:

Adoptamos a V con tres semanas, queríamos un cachorro y nadie nos había explicado nada de cómo cuidarlo, ni de que es mejor que los primeros meses los pase con su madre. Así como una pareja de novatos, la cogimos una tarde. Compartíamos piso, y de ese día a día de hoy, han pasado un año y 8 meses, cuatro casas, y 11 compañeros de piso.

V empezó a ladrar, cada vez que quería algo, ladraba. Vivía estresada, no sabía estar sin jugar o sin correr por la casa, nos perseguía a todos lados, y cada compañero de piso hacía sus normas.

Probamos dos adiestradoras antes de Sonia, y un día en mi trabajo comentándolo, me la recomendaron. Enseguida la llamé, diciéndole: necesito que vengas todos los días seguidos y que vayamos a comprar el pan ya verás que no está quieta nunca y no puedo más!

Y me contestó que si yo quería, vendría los días que yo pidiera, pero que ella vendría a ver a V y nos daría unas pautas para vernos la semana siguiente. Me pareció raro, pero la primera sesión V estuvo la hora entera ladrando y corriendo, y a día de hoy, esta tumbadita o pidiendo juego, pero con un cambio brutal.

Hubo un momento que, del principio a la mitad, fue mucho estrés y no funcionaba nada, pero nos dimos cuenta de que no funcionaba porque no todos los de la casa lo hacían. Ahora vivimos mi pareja y yo con V, hemos hecho las pautas perfectas, y en dos días ha habido una diferencia enorme.

Y no penséis que es mucho tiempo, lo nuestro han sido 5 sesiones espaciadas, por todos los problemillas que han surgido de por medio, cambios de compañeros de piso, cambios de casa…

Recomiendo a Sonia a toda persona que tenga animalillo, porque gracias a ella entiendes perfectamente el comportamiento y pensamiento de TU perrete. Somos expertos en V, como mi madre lo es de mí.

Gracias Sonia, has hecho que lo entendamos todo, y que queramos infinitamente más a todos los perretes del mundo mundial.

Rufus

Rufus

Hola, soy M. Cinta y éste es mi perro Rufus, que tenía problemas de relación con otros perros, ya que siempre se peleaba y entraba en batallas campales en plena calle, convirtiendo los paseos en verdaderos problemas sociales en el vecindario. Gracias a Sonia y, sin aplicar ningún castigo, pero, eso sí, con mucha paciencia, la actitud de Rufus fue cambiando, poco a poco fue ganando amigos hasta el punto que no sólo se ha hecho una pandillita en el barrio, sino que saluda amigablemente a los perros en tránsito y se ha granjeado fama de sociable.
Aparte de este “milagro”, Sonia también le enseñó los trucos de los saludos, a sentarse, acostarse, esperar, venir, etc. Todo esto teniendo que cuando Rufus vino a mi casa ya tenía cinco años. Por tanto es falso aquello que dice que “perro viejo no aprende gracias nuevas”.

Shira

Shira

Las pautas para Shira fueron muy válidas aunque nos ha faltado perseverancia y el ir todos al unísono. Shira sigue teniendo problemillas de relación pero mejoró bastante y eso me anima a, en cuanto las cuestiones personales mejoren, volver a requerir del buen hacer de Xila’s.