Episodio #189: El perro que muerde NO es un perro malo

Hablemos de perros
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Episodio #189: El perro que muerde NO es un perro malo
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¡Hola a todos y bienvenidos a un nuevo episodio! Soy yo, tu amiga de cuatro patas y experta en perros. En este episodio número 189 de «Hablemos de Perretes,» vamos a adentrarnos en un tema fascinante y que merece toda nuestra atención: «El perro que muerde no es malo.»

Sé que a veces nos encontramos diciendo eso de «mi perro es muy bueno, pero…» y queremos eliminar ese «pero» de una vez por todas. ¡Y lo lograremos juntos! Porque aquí vamos a desmontar mitos y falsas creencias sobre los perros que muerden.

Debemos entender que los perros no son ni buenos ni malos. Son nobles seres llenos de amor y lealtad. Pero a veces, enfrentan problemas de comportamiento que necesitan ser atendidos. Y ese perro que muerde, bueno, él también tiene una historia que contar. No es un acto malicioso, sino una forma de comunicar su miedo y su inseguridad.

Imagina que tú te sientes asustado o incómodo en ciertas situaciones. Los perros también sienten eso, pero no pueden expresarlo con palabras como nosotros. En cambio, recurren a su lenguaje natural, que puede incluir gruñidos, ladridos y, en casos extremos, mordiscos.

Pero aquí viene lo importante: estos mordiscos no son una señal de maldad. Son una señal de que algo no está bien en su mundo. A través de mi experiencia de más de una década trabajando con perros, he visto que cada mordisco tiene una razón detrás, ya sea miedo, inseguridad o incluso dolor.

Recuerda que la agresividad no es la única respuesta. Los perros tienen una «escalera de agresión» que muestra su nivel de incomodidad antes de llegar a un mordisco. Desde señales de calma, hasta gruñidos y, en casos extremos, mordiscos. Entender estos signos puede marcar la diferencia en cómo manejamos la situación.

Y aquí es donde entro yo. Mi objetivo es ayudarte a entender a tu peludo amigo y a trabajar juntos en su desarrollo. Cada perro es único, y mi enfoque se basa en terapias de modificación de conducta. Pero recuerda, el ritmo lo marca el perro, no hay soluciones mágicas ni tiempos fijos.

Así que, si estás lidiando con un perro que muerde, no desesperes. No eres un mal dueño ni él es un mal perro. Estamos aquí para desmitificar, aprender y crecer juntos. Tu perro merece comprensión y apoyo, y estoy aquí para guiarte en este proceso.

Si te ha gustado este episodio y quieres seguir explorando el mundo de los perros, te invito a suscribirte y compartir este podcast. ¡Vamos a hacer que más perros y sus familias vivan en armonía!

Gracias por acompañarme en este viaje y recuerda, ¡cada ladrido cuenta en nuestra misión de cambiar el mundo canino! Hasta el próximo episodio, ¡adiós y muchas lamidas cariñosas! 🐾

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