
¿Has notado que este año el campo está incontrolable? Las lluvias abundantes seguidas de un calor repentino han provocado una auténtica invasión de espigas. Están en los parques, en el monte y en los descampados. Prácticamente el único lugar a salvo es la playa.
Aunque parezcan inofensivas, las espigas secas son como pequeñas agujas que caminan en una sola dirección: hacia dentro de tu perro. Si no se detectan a tiempo, pueden perforar la piel, migrar por el cuerpo y causar infecciones graves que requieren cirugía veterinaria urgente.
A continuación, te explico dónde se esconden, cómo detectarlas y, lo más importante, qué tiene que ver el comportamiento canino con proteger a tu perro de este peligro.
Las zonas más críticas: ¿Dónde se clavan las espigas?
Las espigas tienen una estructura en forma de flecha que les permite engancharse con facilidad y avanzar entre el pelo. Las zonas más peligrosas que debes revisar tras cada paseo son:
- La trufa (nariz): Es la zona de peligro número uno. Tu perro va olfateando, respira una espiga y esta se introduce en las fosas nasales. Lo notarás de inmediato porque empezará a estornudar sin parar y a sacudir la cabeza con desesperación. Ante la duda, acude corriendo al veterinario.
- Los oídos: Si una espiga entra en el conducto auditivo, puede provocar desde otitis severas hasta la perforación del tímpano. Sabrás que algo va mal si tu perro se rasca mucho la oreja o camina con la cabeza ladeada.
- Las almohadillas y los dedos: El pelo que crece entre los dedos de las patas es el escondite perfecto. Si la espiga se clava ahí, empezará a avanzar por debajo de la piel, creando fístulas e infecciones dolorosas.
- El manto y la piel: Si tu perro tiene mucha lana o subpelo y no está bien deslanado, las espigas se enredarán y migrarán hacia la piel sin que te des cuenta al acariciarlo por encima.
El secreto para encontrar espigas: El deslanado y la palpación diaria
Para proteger a mi perro, Roy, yo lo palpo por completo todos los días. Pero ojo: no basta con pasar la carda por encima. Para detectar cualquier bultito o espiga oculta, hay que abrir el pelo por capas desde la piel e ir retirando el exceso de lana.
Si mantienes el pelo de tu perro bien deslanado y las almohadillas correctamente rapadas, reducirás drásticamente las posibilidades de que una espiga se clave y cause un desastre.
¿Qué tiene que ver esto con la educación y el comportamiento canino?
Aquí es donde la salud y la educación se unen. Muchos propietarios se encuentran con un problema gravísimo: su perro no se deja tocar. No pueden revisarle las patas, mirar dentro de sus orejas o limpiarle los dientes porque el perro gruñe, se aparta o intenta morder.
Un perro no muerde de la noche a la mañana. Antes de llegar al gruñido o al marcaje, los perros muestran microgestos de incomodidad y estrés (evitar la mirada, lamerse el hocico, ponerse tensos) que la mayoría de las personas no saben leer. Si ignoramos esas señales y seguimos forzándolos, el perro aprende que la única forma de que paremos es enseñando los dientes.
Poder manipular a tu perro por completo no es un capricho estético; es una necesidad vital de salud.
Cómo lograr que tu perro se deje tocar (Paso a paso)
Para conseguir que tu perro tolere y disfrute de la manipulación, debes trabajar mediante la asociación positiva.
Sigue estos consejos:
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